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BIOGRAFÍA Desde que tenía diez años vivo con Antonio Machado en la mesilla
 

Entrevista con Antonio Paniagua (2010)

Observa usted que los hombres se arredran ante las mujeres. ¿Cuál es su diagnóstico?

Cuando escribo una novela intento contar una historia particular y concreta, no defender una teoría. Mi desafío es ése, escribir una buena historia y emocionar al lector, mantener la tensión y la identificación hasta el final y hacerlo con el estilo más limpio y ligero posible.
Dicho esto, mi experiencia es que el avance imparable de las mujeres en nuestras sociedades occidentales descoloca a algunos hombres. Muchos todavía no saben bien cómo tratar a estas nuevas mujeres que no ocultan sus deseos más intensos ni se avergüenzan de ellos. Habrá que darles tiempo.

2) Soledad, neurosis, envidias: son algunas de las repercusiones de la familia. A pesar de ello, hay manifestaciones multitudinarias a favor de la institución en la Plaza de Colón. ¿Qué está ocurriendo?

La familia es el semillero donde conviven los tres o cuatro grandes temas literarios,   escribir desde  ese laboratorio resulta apasionante.

Junto a la soledad está el amor intenso, frente a la neurosis, el apoyo ante la adversidad, al lado de la envidia,  la admiración. No es fácil simplificar en un mundo tan cerrado, potente y ambiguo y, por eso mismo, tan literario.

Las manifestaciones en la Plaza de Colón son monolíticas, no reconocen esa ambigüedad ni la diversidad y la riqueza de formatos de las familias contemporáneas. Se olvidan de que hoy lo normal es precisamente no ser una familia “normal” en la manera que se entendía durante la dictadura.

3) Uno de los personajes más interesantes de su libro es la madre. Parece pertenecer a la especie divina y castradora. ¿Cuál es su opinión?

En la novela, vemos a esa madre en función del impacto sobre sus hijas. Si la viéramos desde otro  punto de vista quizá la comprenderíamos mejor. Me gusta crear personajes complejos y lo bueno de las novelas es que hay espacio narrativo para hacerlo. La madre es una “parvenu, alguien que, en el pasado, ha cambiado de clase social por su matrimonio.  Está enamorada de una estética,  de un título, de una manera de vivir  y desprecia todo lo que no encaja con ese  ideal que sueña también para sus hijas. Pero en el presente de la novela lo ha perdido casi todo. Un personaje patético y dañino que quizá no es muy consciente de que lo es. Creo que en esta historia hay algún otro personaje todavía más perverso que la madre.

4) Sus tres hermanas parecen prisioneras de sus cuerpos, lo que no les impide vivir una redención sexual. ¿El sexo nos hace libres?  

La respuesta es sí. El sexo compartido y vivido gozosamente desde la libertad y la dignidad del ser humano debería ser un derecho reconocido en la Constitución.

5) “Tena se desmelena”, titulaba un teletipo de agencia.  ¿Le ha costado mucho vencer el pudor?

Las primeras novelas las escribí desde la responsabilidad. Publicar a los cincuenta años por primera vez impone, y más cuando uno respeta a los maestros y se toma la literatura como algo casi sagrado.

En esta novela me he sentido más libre. El conflicto  de cada una de estas tres hermanes es tan potente, tan avasallador que necesitaba crear una fuerza, también inusitada  para  hacer creíble su transformación, la redención de su deseo a través de cada una de sus historias.

6) Creía que pensaba que en la vida una sólo se enamora una única vez  de verdad. Los hechos de ‘La fragilidad de las panteras’ confirman o contradicen esta opinión.
  
En “Todavía tú” Estaba ese protagonista masculino tan conquistador y a la vez tan fiel a un sólo recuerdo de una sola mujer que dura toda la vida.

En “La fragilidad de la panteras”, Iñaki, otro personaje masculino, también amante de las mujeres, parece no conocer lo que es la fidelidad, simplemente vive al día. Pero puede que esa infidelidad sea sólo aparente porque en ningún momento el lector está seguro de lo  Iñaki siente, sólo “ve” lo que hace. La historia está contada a través de lo  que las tres hermanas viven y sienten. Es el lector el que tiene que decidir  si Iñaki es o no fiel emocionalmente a un recuerdo único.

Y para eso hay que leer la novela.

7) En la vida de las tres hermanas subyacen traumas de la infancia.  ¿Es ésta el origen de toda suerte represiones y deseos insatisfechos?

Rilke decía que La verdadera patria es la infancia. Y los escritores lo sabemos bien porque en ese armario de la memoria está casi todo el material que nos  impulsa a escribir. Cuando somos niños  el disco duro de nuestras emociones está por estrenar, sin una raya, todo lo que se graba entonces tiene más vigor y dura hasta la vejez. También los deseos insatisfechos y las frustraciones.

Los psicoanalistas conocen bien el peso de toda la basura que vamos acumulando y como nos marca durante el resto de la vida si no somos capaces, en un momento dado, de hacer limpieza y encontrar nuestro  propio espacio más allá de lo  aprendido en esos primeros años.

De eso también trata mi novela.

8) Retrata mujeres muy competentes en su carrera profesional, pero frágiles en su vida amorosa. ¿Se trata de un mal muy extendido?

Tenemos un tiempo limitado y la vida contemporánea a menudo descuida las  emociones. El resultado del consumo desenfrenado y del capitalismo salvaje no es sólo la crisis económica o  el paro sino hacernos creer que la felicidad consiste más en tener que en ser. Esa fragilidad interior, ese estar con los cables siempre a punto de romperse, se extiende a hombres y mujeres. Lo que sucede es que en las mujeres es más notorio porque es un precio añadido que han tenido que pagar para participar activamente en la vida social y económica.

9) Entre ‘Mujercitas’ y ‘La fragilidad de la panteras’ ha llovido mucho. ¿Todo para bien?

“La fragilidad de las panteras” es, frente a “Mujercitas”, otra literatura para otros tiempos. Una manea de contar más cruda, menos ingenua pero igual de apasionada.
Vibré siendo adolescente cuando Jo conseguía publicar su manuscrito y vibro cuando, por ejemplo Tere, una de  mis protagonistas, consigue realizar alguno de sus sueños.

10) Como Vila Matas, se va usted de Anagrama. ¿Se acabó el idilio con Herralde?

Agradeceré eternamente a Jorge Herralde que fuese el primero en creer  en mis novelas. Eso cambió mi vida. Y  sé que nuestra  amistad va más allá de un contrato o una decisión concreta. Desde siempre  he estado enamorada literariamente de Anagrama y lo sigo estando.

Nunca he sido diligente para  acabar con los idilios.

Espasa y el jurado del Premio Primavera me han dado otro empujón, una gran oportunidad. Estoy agradecida y entusiasmada por lo mucho que están apoyando a “La fragilidad de las panteras”.

Ahora los lectores tienen la palabra.


Antonio Paniagua

Maria Tena
 
Editorial Espasa, S.A. © 2010. Maria Tena. Todos los derechos reservados